sábado, 30 de junio de 2012


Versión de Robert Graves


En el libro escrito por Robert Graves
 King Jesus, se supone que el hijo de María fue concebido por uno de los hijos de Herodes, Antípater, y probablemente el futuro rey de Israel. El clima sucesorio en aquellos tiempos no era para estar tranquilo, ya que Herodes persiguió con saña a su hijo, hasta ejecutarlo, y no contento con ello, quiso hacerlo con su probable nieto, mandando a ejecutar a todos los recién nacidos en Belén. María trata de ocultar y también de ocultarse debido al peligro que corren tanto ella como su hijo.

Le dice a José: No te pido que te cases conmigo. No deseo vivir contigo como esposa; quiero que se piense que estamos casados y que mi hijo es tu hijo. El tesoro se verá enriquecido con el dinero de la novia; sin embargo, el contrato no ser´perfecto. Si me niegas este ruego, condenarás dos almas a una muerte cruel. Te diré tanto como está permitido. Hace siete meses, cuando yo aún estaba en casa de tu hija Lysia, recibí a un mensajero ricamente vestido. Me saludó y le pregunté su nombre. Respondió: Hoy es lunes; por lo tanto llámame Gabriel, que es ángel del lunes. Después dijo: Salve, muy favorecida. El Señor sea contigo, bendita entre todas las mujeres. Esto me turbó, y le pregunté que deseaba de mí. Él dijo: No temas porque un rey glorioso te ha concedido su favor; y si el Señor lo quiere, concebirá y parirás un hijo que será el más grande, el prometido, el hijo del Altísimo; y Dios le concederá el trono de David. Entonces le pregunté: ¿Como puede ser esto? No conozco a ningún rey glorioso, y estoy prometida a José Emaús . Él respondió: El contrato con José está firmado, pero no está cerrado. Tú eres Miriam, la hija menor de la estirpe de Michal, y el sagrado poder de Michal, ha descendido sobre tí, y te unirás con el ser glorioso cuyo mensajero soy; y el fruto que nazca de tí será llamado el hijo de Dios. Entonces Simón, el sumo sacerdote, salió de detrás de la pueerta, donde estaba escondido, y dijo: Hija, éste es un mensajero de la verdad. Debes creer en sus palabras. Y yo dije: Soy tu sierva. Que sea como dices.
No puedo decir más; y lo que ya te he dicho no debe revelarse a nadie.

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